
El trágico fallecimiento de un turista arrastrado por un cocodrilo en las playas de Marina Vallarta el pasado 26 de junio ha encendido las alarmas de las autoridades locales. Este hecho marca un precedente alarmante, según explicó Luis Alberto Cayo Cervantes, director de Acopio y Salud Animal de Tlajomulco de Zúñiga.
Un hecho sin precedentes: “Es el primero que ha sido mortal desde una playa. Siempre ha habido accidentes de interacción humano-cocodrilo en ríos o esteros, pero este es el primero registrado directamente en el mar”, aclaró el especialista, especificando que se trata de un cocodrilo de río (Crocodylus acutus), especie nativa de la zona.
Las causas: Invasión de su hábitat y desarrollo inmobiliario
Para el biólogo, este trágico desenlace no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de la rapaz expansión inmobiliaria y el cambio de uso de suelo que destruye los hogares de la fauna local, obligándola a desplazarse.
Poblaciones desplazadas: Cayo Cervantes recordó que durante sus años de estudio monitoreó una población estable de cocodrilos en un río de Puerto Vallarta. Años más tarde, al regresar, el sitio se había transformado en un campo de golf.
La advertencia: “¿Cómo quieres evitar un accidente cuando se está propiciando que se genere?”, cuestionó. Además, advirtió que la temporada de lluvias incrementa el riesgo, ya que el aumento en el caudal de los ríos que desembocan en el mar facilita el movimiento de estos reptiles.
A pesar del temor que generan, el especialista recordó que los cocodrilos son el depredador principal de la zona y su presencia es señal de un adecuado equilibrio ecológico, indispensable para mantener a raya a otras especies que podrían convertirse en plagas.
El peligro del “secuestro” de crías y su abandono en zonas urbanas
El problema no se limita a las costas. Actualmente, el biólogo atiende constantes reportes de cocodrilos en zonas urbanas del estado, una situación provocada por personas que extraen ilegalmente a las crías de sus esteros durante las vacaciones para tenerlos como mascotas. Al crecer, debido a su tamaño, demanda de alimento y peligrosidad, los dueños optan por liberarlos clandestinamente en lagos y canales.
Presencia ilegal en Jalisco: Esta mala práctica ha llevado a la detección de ejemplares de la misma especie en zonas donde no son nativos, como el Lago de Chapala, Tonalá y Tlajomulco.
Monitoreo actual: Desde el 2025 a la fecha, la Dirección de Acopio y Salud Animal ha recibido al menos 12 reportes de avistamientos en diversos puntos del estado, incluyendo canales pluviales, la Presa del Guayabo y hasta en Guadalajara, aunque muchos no han podido ser capturados.
¿Cómo prevenir nuevos accidentes?
Para evitar futuras tragedias y frenar este riesgo potencial a largo plazo, las autoridades reiteran a la población las siguientes medidas de seguridad e impacto ambiental:
- Obedecer las indicaciones de las autoridades como no ingresar a zonas que advierten de su presencia.
- No alimentarlos y por ninguna razón llevarse ni huevos, ni crías de cocodrilos.
- No son mascotas.